En esta profesión de diseñador gráfico uno a menudo se topa con la idea que tiene mucha gente de que el diseño es una actividad artística.

Y, que cualquiera que tenga un poco de habilidad para el dibujo o para manejar el ordenador, puede diseñar. Pues no, el diseño gráfico es un servicio, no es arte.

Y en realidad, esto no siempre es así, porque el diseño NO es arte, si bien se le parece un poco porque trabajamos con la estética y la gente dice que hacemos «cosas bonitas».

El diseño gráfico es un servicio

EL DISEÑO GRÁFICO ES UN SERVICIO QUE RESUELVE UN PROBLEMA O UNA NECESIDAD.

Como el que ofrece un abogado, un odontólogo, o un gestor… Un servicio para el cual un diseñador gráfico ha estudiado una carrera que le ha llevado unos 5 años, o a veces más, si uno cuenta los cursos de capacitación posteriores, etc.

Por supuesto que cuando voy a ver a un abogado yo puedo opinar y, luego de contarle mi problema al profesional, tengo todo el derecho de preguntar, dar mi punto de vista, estar en desacuerdo con la línea de trabajo que elija desarrollar el abogado. Pero siempre desde un lugar de humildad y respeto, ya que estoy en presencia de alguien que tiene mucha más información que uno sobre su profesión.

Pues lo mismo ocurre con un diseñador gráfico, con un médico o con el mecánico. El diseñador tiene mucha más información que el cliente sobre la forma de satisfacer su necesidad.

«Reconocer la necesidad es la primera condición para diseñar» (Charles Eames)

QUÉ HACE UN DISEÑADOR GRÁFICO

El trabajo de un diseñador gráfico cuando desarrolla un logotipo para una empresa por ejemplo, encierra mucho más que ponerse a dibujar o a probar letras y colores.

Diría que eso es un 50% de todo el proceso. El diseñador antes de comenzar a plasmar ideas, debe primero conocer el problema y el objetivo del cliente. Y para esto debe informarse.

El diseño gráfico es un servicio

FASE 1: Las preguntas 

  • Cuál es el objetivo que se plantea el cliente al querer crear un logotipo y dónde se va a usar. En página web solamente o también en papelería comercial, redes sociales, firmas de email…
    A pesar de que esta pregunta parece obvia, no lo es tanto, y se puede sacar mucha información de la respuesta del cliente que uno ni se imaginaba.
  • Cuáles son los productos o servicios que ofrece el cliente.
  • Cómo es la trayectoria de la empresa/cliente. Es nueva y debe presentarse en el mercado compitiendo con todas las otras empresas del mismo tipo que existen? O ya tiene un camino recorrido y se ha hecho un lugar en el mercado.
  • ¿La empresa tiene ya un logotipo diseñado anteriormente y el cliente está muy apegado a él y sólo quiere un restyling o necesita cambiar totalmente de imagen?
  • Qué valores, sensaciones, filosofía, quiere transmitir el cliente en su marca/logotipo. Muchas veces, cuando la empresa es nueva, el cliente ni siquiera sabe qué quiere transmitir, cuál es su visión, sus ideales. En ese caso el diseñador debe asesorarlo e ir ayudándolo a encontrar el estilo de imagen que necesita.
  • Para contestar el punto anterior el diseñador debe informarse acerca de la empresa, sus objetivos, su público objetivo, su posicionamiento en el mercado.
  • Quién es la competencia y cómo lo está haciendo. No para parecerse, sino para saber lo que hay que hacer para diferenciarse. A veces el cliente piensa que hay que desarrollar el mismo tipo de imagen que hacen los demás, porque eso es lo que supuestamente «funciona». Pero esto no siempre es así. Hay casos probados de logotipos rompedores y muy originales que se los recuerda exactamente por eso. Por haber roto con lo establecido.
  • ¿Hay alguna restricción o limitación que haya que tener en cuenta para el diseño?
  • Cuántas alternativas de diseño quiere ver el cliente antes de aprobar el diseño final. Esto es importante ya que redundará en el tiempo que el diseñador gráfico tenga que dedicarle al proyecto.
  • ¿Existe alguna «línea de diseño» por el cual el cliente tenga preferencia?
  • Para cuándo necesita el logotipo terminado.

FASE 2: Los bocetos

En esta fase el diseñador ya suele tener algunas ideas o conceptos en la cabeza que puede empezar a probar en el papel o en el ordenador. (El medio es lo de menos en esta fase). Para mí el papel y lápiz en esta fase me permiten ir visualizando las ideas rápidamente y darme cuenta si podrían funcionar o no.

Es un período en el que hay mucho para bocetar y probar. También es bueno tomarse tiempo libre en el medio para dejar reposar la mente y volver luego a considerar las ideas plasmadas.

Es increible cómo podemos ver lo que hemos hecho de manera totalmente distinta dejando pasar un día o dos. De esto se deduce por qué cualquier proyecto de diseño no puede salir bien haciéndolo «de un día para otro» o de forma urgente. Es imprescindible dejar descansar el trabajo realizado.

FASE 3: Las definiciones

Una vez que tenemos 2 o 3 ideas de diseños que funcionan es hora de pasar al ordenador y plasmarlas profundizando en las posibilidades de cada una. Aquí el diseñador tendrá en cuenta la implementación del logo. Si se va a usar en una web habrá que pensar en una disposición horizontal del logo, si la cabecera de la web es muy estrecha. O si se va a usar en tarjetas de visita, tendrá que poder verse bien en tamaños muy reducidos.

Todas las configuraciones de disposición y tamaños del logotipo serán tenidas en cuenta en esta fase, además de seleccionar los colores y las tipografías que lo acompañarán.

La selección de la tipografía es otro tema en sí mismo. Ya que habrá que elegir los tipos que combinan perfectamente e inclusive mejoran nuestro símbolo/isotipo. ¿Deberá ser una tipografía que contrasta con el isotipo o por el contrario debería seguir la misma línea gráfica y parecerse en remates, vértices y curvas?

El diseño gráfico es un servicio

 

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FASE 4: Contrastar

En esta fase también es necesario contrastar el diseño realizado con otros colegas diseñadores y con gente que no tenga nada que ver con nuestra profesión. Inclusive con clientes potenciales de la empresa. Para ver sus reaccciones y opiniones. Esto puede ayudar al diseñador a ver cosas que de otra manera le podrían haber pasado desapercibidas.

FASE 5: Presentación

Aquí el diseñador debe convencer al cliente de porqué el logotipo o logotipos presentados son las mejores alternativas para su proyecto de empresa. Y puede que el cliente acepte y se enamore de alguna de las ideas o que no le convenzan y haya que volver a comenzar de cero.

A veces nuestro trabajo de diseñador se parece al de un abogado, ya que en algunas ocasiones, en esta fase, el cliente nos dice algo sobre su proyecto que no nos había dicho antes, en la fase de preguntas e investigación. ¡Paciencia! Tal vez nuestras preguntas no fueron lo suficientemente eficaces o no supimos sacar toda la información necesaria. En estos casos, deberemos volver a empezar desde una perspectiva distinta.

Todo esto en cuanto al trabajo de diseñador con el desarrollo de un logotipo. Pero puede tratarse de un folleto, de un catálogo, de una página web o de un cartel.

En todos los casos, el resultado final de un proyecto de diseño será el producto de mucha reflexión, pruebas, instinto y toma de decisiones que provienen de muchos años de experiencia y también de estudio. El resultado del «ojo clínico» como suele decirse…

Por todo lo dicho creo que queda bastante claro porqué un logotipo cuesta mucho más que 50 euros. Y porqué vale la pena invertir en él.